¿Es necesario un coach en la empresa?




En Business Coaching School nos hicimos la pregunta: ¿Es realmente necesario contratar un coach en la empresa? En este artículo pretendemos justificar nuestra respuesta.


Hace muchos años que los neurocientíficos descubrieron que nuestro cerebro es plástico, es decir, tiene la capacidad de regenerarse y cambiar su estructura y funcionamiento a lo largo de toda la vida. En términos más prácticos, esto significa que nuestra capacidad de aprender y cambiar está presente siempre. En la Cuarta Revolución Industrial, la capacidad de crear está dentro de las prioridades de cualquier organización empresarial.


Por lo tanto, el futuro de las empresas está vinculado a la capacidad creativa de las personas. En ese sentido, la creatividad siempre está condicionada por el proyecto de vida personal, en el que juega un rol preponderante la escala de valores y creencias individuales. Por lo que es vital que los líderes empresariales determinen un propósito y principios corporativos que permitan alinear el potencial creativo de las personas.


En un mundo de abundante información, lo que hará la distinción es ese alineamiento entre valores y creencias individuales, de colaboradores, proveedores, clientes y líderes con los valores y creencias corporativas. Es en ese constructo que florecen las ideas que permiten innovar y generar valor.


En ese contexto emerge la figura del coach profesional. A través de la técnica, sus propias habilidades y un marco ético de trabajo puede acompañar a las personas a utilizar sus recursos intelectuales de formas más conectadas con los valores corporativos. Ofrece un espacio para organizar, elegir y crear nuevos modelos de pensamiento que agreguen valor a los modelos de negocio. El coach acompaña en el desarrollo de conductas apropiadas para los nuevos contextos en los que se desenvuelven los líderes; los acompaña en la creación de propósitos y roles con un enfoque dinámico, necesario para la época.


¿Se puede lograr lo mismo sin un coach? Por supuesto, es lo que hacemos los seres humanos todo el tiempo: adaptarnos. Pero, el coach, ofrece una estructura y un proceso en el que el coachee puede reflejarse para encontrar mayor profundidad o puntos de vista nuevos con mayor eficiencia y de forma más ágil, dos aspectos que son importantes en la economía de las ideas. En resumen, un coach es un catalizador de la creatividad, por lo tanto, si quiere cambios relativamente rápidos y con profundidad, contrate a un coach profesional.

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