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Medir el impacto del coaching ejecutivo en la empresa: evidencia, métodos y criterios de evaluación

Actualizado: 2 nov


Medir impacto coaching ejecutivo

¿Por qué medir el Coaching Ejecutivo?


Medir el impacto del Coaching Ejecutivo se ha convertido en una prioridad para las organizaciones que buscan vincular el desarrollo individual con la eficacia empresarial. Cada vez más compañías adoptan programas de acompañamiento profesional dirigidos a fortalecer competencias de liderazgo, comunicación y gestión emocional. Sin embargo, demostrar su efecto real sobre los resultados de la empresa exige un enfoque sistemático y una base empírica que vaya más allá de la percepción subjetiva.


La cuestión central no es solo si el Coaching Ejecutivo produce cambios, sino cómo identificarlos, cuantificarlos y relacionarlos con el desempeño organizacional. Esta medición rigurosa permite integrar el coaching como parte de la estrategia de talento, asegurando que los recursos invertidos generen valor sostenible y mensurable.



Naturaleza y alcance del coaching ejecutivo


El Coaching Ejecutivo se fundamenta en un proceso colaborativo entre coach y coachee, orientado al fortalecimiento de habilidades específicas que influyen en la dirección y la gestión. Su función no consiste en transferir conocimiento, sino en facilitar la reflexión estructurada y el descubrimiento de nuevos modos de acción.


En el contexto corporativo, sus objetivos abarcan el desarrollo de liderazgo adaptativo, la gestión del conflicto, la mejora de la comunicación interna y la toma de decisiones bajo presión. Los efectos más visibles se observan en la autoconciencia, la regulación emocional y la capacidad de análisis estratégico (Goleman, 2018).


Las evaluaciones realizadas por la International Coaching Federation (2023) muestran que más del 70 % de las empresas que incorporan programas formales de coaching reportan mejoras tanto en desempeño individual como en clima organizacional. No obstante, la falta de métricas comparables entre organizaciones sigue siendo un desafío estructural.


Métodos efectivos para medir el impacto del Coaching Ejecutivo


El impacto del coaching puede medirse desde dos dimensiones: individual (nivel de autodesarrollo y aprendizaje del participante) y organizacional (efectos en productividad, retención, innovación o satisfacción del cliente). Para ambas dimensiones se emplean enfoques mixtos que combinan indicadores cuantitativos y cualitativos.


  • Evaluación 360° pre y postcoaching: compara percepciones sobre competencias clave desde distintas perspectivas jerárquicas. Esta herramienta permite identificar cambios conductuales específicos y su consistencia a lo largo del tiempo.

  • Indicadores de desempeño (KPI): incluyen métricas de productividad, cumplimiento de metas, tasa de retención del talento o compromiso del personal. Permiten correlacionar la evolución de los resultados con el proceso de coaching.

  • Entrevistas y análisis cualitativo: recogen evidencias sobre modificaciones en la comunicación interna, el clima emocional y la actitud hacia la innovación.

  • Modelos de evaluación del retorno (ROI): traducen los beneficios —directos e indirectos— en términos económicos, comparando los ahorros o ganancias con el costo total del programa.


Cada metodología aporta una pieza del conjunto evaluativo. Al combinarlas, se obtiene una visión integrada del impacto, tanto en su dimensión económica como en su influencia cultural y humana.


El modelo Phillips: Cálculo del ROI en procesos de Coaching Ejecutivo


ROI Coaching Ejecutivo

Entre los enfoques disponibles, el modelo de evaluación de Phillips (2007) representa uno de los marcos más sólidos para medir el retorno del coaching ejecutivo. A diferencia de otros métodos centrados exclusivamente en la satisfacción o el aprendizaje, este modelo integra los niveles del esquema de Kirkpatrick e incorpora un quinto nivel que cuantifica el retorno financiero de la inversión.


Estructura de cinco niveles


  1. Reacción y satisfacción: mide la percepción inmediata de los participantes sobre la relevancia y calidad del programa. Se utilizan encuestas breves para captar la utilidad percibida del proceso de coaching.

  2. Aprendizaje: evalúa hasta qué punto el coachee ha adquirido nuevas competencias cognitivas, emocionales o conductuales.

  3. Aplicación y transferencia: determina si los aprendizajes se traducen en cambios de comportamiento observables en el entorno laboral.

  4. Resultados organizacionales: examina efectos concretos en indicadores clave del negocio, como productividad, reducción de conflictos, decisiones más efectivas o ascensos internos.

  5. Retorno sobre la inversión (ROI): cuantifica el valor económico generado en comparación con los costos del programa.


Por ejemplo, si una organización invierte 30,000 dólares en un programa de coaching y obtiene beneficios valorados en 90,000 dólares (medidos en reducción de rotación o incremento de ventas), el ROI sería del 200 %.



Una de las principales aportaciones del modelo Phillips es la necesidad de aislar los efectos del coaching respecto de otras iniciativas que puedan influir en los resultados. Para ello, se utilizan técnicas estadísticas, encuestas de control o análisis comparativo entre grupos que participaron y no participaron en el programa. Este paso otorga validez al resultado financiero.


Indicadores clave y métricas de impacto organizacional


El modelo exige contabilizar todos los costos —honorarios, tiempo invertido, recursos de medición— y traducir los beneficios en unidades monetarias. Algunos ejemplos de beneficios tangibles son:


  • Aumento en ingresos por mejora en procesos de ventas.

  • Reducción de costos operativos derivados de una gestión más eficiente.

  • Disminución de la rotación y costos de reemplazo.


Los beneficios intangibles —como mejor clima laboral, compromiso, comunicación y liderazgo ético— pueden expresarse en evaluaciones de desempeño y encuestas de clima, integrándose como indicadores cualitativos complementarios.


Fortalezas y limitaciones


El modelo Phillips ofrece un marco comprehensivo para la evaluación costo-beneficio del coaching. Fomenta decisiones basadas en evidencia y mejora la rendición de cuentas. Sin embargo, su aplicación requiere tiempo, acceso a información interna confiable y capacidad analítica para traducir variables humanas en indicadores económicos (Anderson, 2022).


Cómo integrar la medición con la gestión del talento de personas


Evaluación coaching empresarial

Para que la medición del impacto tenga relevancia corporativa, debe vincularse con los sistemas de gestión estratégica y con los Objetivos y Resultados Clave (OKR) de la organización. El coaching, concebido como una intervención aislada, genera beneficios limitados. En cambio, cuando se integra con la planificación del talento y la medición del desempeño, se convierte en un proceso de aprendizaje institucional.


El vínculo con los Key Performance Indicators (KPI) y los Critical Success Factors (CSF) permite establecer relaciones directas entre desarrollo humano y resultados financieros. Este enfoque estratégico transforma al coaching en una herramienta de alineamiento corporativo, conectando los cambios individuales con las metas de crecimiento, innovación o sostenibilidad (Kaplan & Norton, 2004).


Las empresas más avanzadas crean paneles de control de talento que integran resultados de coaching con métricas de liderazgo, resiliencia, colaboración y clima organizacional. Esta visión sistémica potencia la toma de decisiones y consolida la cultura de aprendizaje continuo.


Coaching y trasnformación cultural


Algunos de los efectos más relevantes del coaching no se reflejan inmediatamente en indicadores numéricos. La mejora en el liderazgo consciente, la calidad de las conversaciones o el sentido de propósito compartido tiene un impacto indirecto pero profundo sobre el desempeño general.


Estos resultados intangibles se observan en:


  • Mayor confianza y coherencia ética en la gestión directiva.

  • Fortalecimiento de la comunicación no defensiva y la cooperación transversal.

  • Reducción del estrés y del conflicto interpersonal.

  • Aumento del compromiso organizativo y la identificación con los valores corporativos.


Aunque no sean fácilmente traducibles en cifras, estos factores generan condiciones estructurales para el éxito. Un entorno donde los líderes ejercen influencia desde la autoconciencia y la empatía produce equipos más innovadores y resilientes (Grant, 2017).

Los métodos cualitativos, como las entrevistas en profundidad o los relatos de cambio organizacional, resultan esenciales para captar estos aspectos. Combinados con mediciones cuantitativas, ofrecen una representación fiel del impacto total del coaching.


Hacia una cultura de medición y aprendizaje continuos


Medir el impacto del coaching no debería entenderse como un ejercicio de control, sino como un proceso de aprendizaje organizativo. La retroalimentación obtenida permite ajustar los programas, redefinir objetivos y mejorar la integración con otras prácticas de desarrollo.

Cuando los resultados del coaching se analizan de forma sistemática, las empresas pueden:


  • Identificar competencias críticas para el liderazgo interno.

  • Detectar brechas de desempeño y áreas de desarrollo prioritarias.

  • Diseñar estrategias de aprendizaje alineadas con las demandas del entorno.


El coaching, en consecuencia, se convierte en un instrumento de gestión del conocimiento, capaz de traducir la experiencia individual en capital organizacional.


El futuro del Coaching necesita de sistemas de medición


Medir el impacto del coaching ejecutivo implica asumir que el desarrollo personal tiene consecuencias empresariales concretas. La adopción de marcos rigurosos —como el modelo de Phillips— permite conectar el aprendizaje subjetivo con los resultados estratégicos y financieros de la organización.


Sin embargo, el verdadero valor del coaching no se limita al cálculo del ROI, sino a la transformación cultural y ética que genera. La evidencia cuantitativa y la comprensión cualitativa deben interactuar para ofrecer una visión completa del proceso. Solo así las empresas pueden consolidar una gestión del talento basada en evidencia, aprendizaje y liderazgo consciente.



Referencias


  • Anderson, M. (2022). Evaluating leadership development and executive coaching programs. Journal of Organizational Development, 39(2), 145–162.

  • Goleman, D. (2018). Liderazgo: el poder de la inteligencia emocional. Editorial Kairós.

  • Grant, A. M. (2017). The third generation of workplace coaching: Creating a culture of quality conversations. Coaching: An International Journal of Theory, Research and Practice, 10(1), 37–53.

  • International Coaching Federation (ICF). (2023). Global Coaching Study 2023. Washington, DC: ICF Press.

  • Kaplan, R. S., & Norton, D. P. (2004). Strategy Maps: Converting intangible assets into tangible outcomes. Harvard Business Press.

  • Phillips, J. J. (2007). Measuring the ROI in learning and performance improvement programs. Routledge.

 
 
 

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