3 errores que destruyen las relaciones



Antes la gente solía motivarse con las posibilidades de escalar la pirámide corporativa, pero ahora, busca calidad de vida. "Los candidatos se preguntan: ¿qué puedo ganar y cómo va a afectar ese nuevo trabajo a mi familia?" dice Yvette Moncrieffe, Directora de Client Delivery de ManpowerGroup Solutions para Norteamérica. Si bien se refieren a varios aspectos y dimensiones, hoy queremos hacer énfasis en uno de los aspectos clave para la calidad de las relaciones. Aspecto que finalmente impacta sobre el ambiente en el que se desarrolla el trabajo.


El ambiente laboral se puede percibir en términos de confianza. Un ambiente negativo produce desconfianza, por el contrario, un ambiente positivo produce alta intensidad de confianza en el que la gente se ve facultada a transmitir ideas de forma libre. Los errores son oportunidades de aprendizaje, la calidad de los aportes se miden también en términos cualitativos y pensados en el largo plazo. La calidad de las relaciones afectan al ambiente laboral. Y son los líderes quienes tienen gran impacto sobre la calidad de las relaciones dentro de las paredes de la empresa.


Por lo tanto, la influencia del líder sobre el ambiente laboral proviene de sus conductas, su estilo de comunicación, lo que hace, incluso su actitud que luego influyen sobre las relaciones de los miembros de su equipo de trabajo. Aunque no intentamos simplificar la conducta humana, estos son los errores que se repiten con más frecuencia:


  1. No mantener los compromisos. Jorge tiene a cargo el área de tecnología de una empresa multinacional. Su equipo de trabajo no conecta con los cambios profundos que necesita el área. En las juntas todos afirman estar comprometidos con los cambios que Jorge propone . Al poco tiempo se olvidan los compromisos y todos regresan a las actividades habituales. Al final hay objetivos que la empresa exige y nadie quiere hacer horas extras. Uno de los colaboradores de Jorge consultado al respecto dice: "pienso que los compromisos no se cumplen porque al final el jefe cambia de parecer y nada de lo que dijo se mantiene firme. Además, nos ha ofrecido en múltiples ocasiones beneficios por el logro de metas, logramos las metas y el beneficio nunca llega". La empresa es una cadena de promesas. Alguien empieza por romper la primera promesa y una escalada lleva a la falta de compromiso.

  2. Romper con la confidencialidad. Existen temas que son privados y otros que pueden ser públicos. Es vital que el líder sepa distinguir entre ambos. Comentar con terceros temas personales que han sido confiados en privado, no solo que destruye la confianza, sino que raya sobre las normas éticas. Proyectos personales que se ventilan en público sin autorización del responsable, confidencias, situaciones particulares, etc. Todo lo que competa al ámbito privado y que no cuente con el aval del involucrado para ser compartido en público, debe mantenerse bajo llave.

  3. Generar agendas ocultas. Miguel desconfiaba de su director comercial. Para quitarse esa sensación ideó un plan. Para ello convocó a uno de los vendedores y le ofreció ser parte del plan bajo total discreción. Aunque el director comercial jamás se enteró del plan, del que por cierto salió airoso, los comentarios de pasillo entre el equipo comercial simplemente destruyeron la confianza sobre el director comercial. Quién puede confiar en un director comercial al que quieren "pillar" en algo. Y también, quién puede confiar en un equipo que puede ser este mismo momento parte de otros planes.


Estas son situaciones bastante comunes, las hemos encontrado en empresas de todo tipo y tamaño. Lo cual nos lleva a recordar el imperativo kantiano: "Obra como si la máxima de tu acción pudiera convertirse por tu voluntad en una ley universal de la naturaleza" o en otros términos, no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a tí.


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