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¿Tiene futuro el coaching?




Diana fue tajante, no quiere saber nada sobre coaching. Según me comentó, el «coach» con quien trabajaron, por última vez, les dejó un ambiente extraño. Le pedí que me cuente sobre esa experiencia. Me dijo que el «coach» les juntó en una sala a media luz y luego de un largo monólogo sobre sus propias experiencias les alentó a que pierdan el miedo y cuenten experiencias incómodas, para así liberarse de la carga negativa de esas experiencias. Claro, muchas personas lloraron al recordar episodios dolorosos. Diana me dijo: «No pude participar, era muy doloroso y vergonzoso, de hecho, nuestro director se retiró molesto y me pidió de forma expresa que no contrate nunca más "coaching"». La experiencia que vivió Diana y su equipo, no es coaching, aunque el término se utiliza para etiquetar procesos de este tipo.



EL RETO: PROFESIONALIZAR EL COACHING EMPRESARIAL


Los que estamos en esta actividad profesional tenemos claro que el coaching es un proceso no directivo orientado, sobre todo, al desarrollo de competencias. Es decir, tenemos claro que el coaching no es terapia, capacitación, mentoring o procesos de catarsis como el que vivió Diana en su empresa. En la comunidad de profesionales del coaching, en general, no existe esa confusión. El problema está ahí afuera, los clientes individuales y las empresas, aún no lo tienen claro.

Como en todo mercado nuevo, existe mucha confusión. Me gustaría comentarle a Diana que lo que contrató no era coaching, pero el daño ya está hecho. El término coaching se utiliza para nombrar muchos procesos y muchos de ellos no tan éticos. Lamentablemente se utiliza el término sin concordancia con los principios que sostienen nuestra actividad profesional. José Lara es coach ejecutivo, además profesor del programa de mentoring en BCS, reside en Ciudad de México. Se dedica al coaching desde hace algunos años y es categórico en afirmar: «Es un mercado demasiado joven que ha sido tomado por charlatanes y sectas». Esta opinión coincide con los resultados del estudio que encargó la ICF a PriceWaterHouseCoopers (PWC) en el 2016 en la que se revelaron retos o peligros latentes como la falta de formación y la informalidad.


Del coaching a la generación de soluciones


Lara añade: «El coaching está atravesando por una etapa de mala reputación, básicamente por la confusión que producen ciertos personajes y propuestas que utilizan el término coaching para ofrecer servicios». Esto no le preocupa tanto a Velvet Morillo, psicóloga organizacional que tiene más de 8 años haciendo coaching ejecutivo en Quito, Ecuador. Trabajó como consultora en PriceWaterhouseCoopers (PwC) y ha ocupado cargos de alta gerencia relacionados a la gestión de talento humano. Le preguntamos cómo se desarrolla su actividad profesional: «La ventaja que yo tengo es que soy consultora en talento humano y además psicóloga organizacional, lo cual me permite abrir un abanico de servicios, incluido el coaching profesional».


En Business Coaching School hicimos un análisis de nuestro perfil de alumnos y coincide en un gran porcentaje con el perfil de Velvet. Esto nos permite plantear una primera hipótesis:

El coaching profesional siempre se integra en procesos de mayor alcance.

Es decir, muchos casos de éxito de procesos de coaching en el ámbito organizacional forman parte de procesos de mayor alcance en el que se integra el coaching como un eslabón más. José Lara tiene una experiencia en ese sentido: «Trabajo mucho acompañando a equipos y generalmente llego al coaching a través de la consultoría». Aunque, obviamente existen procesos de coaching que se contratan de forma directa también, sobre todo cuando ya existe una cultura «coaching» en el cliente.


Conversamos con Tomás Lara, director regional de RRHH para IBERIA & North Africa en Faurecia. En esta empresa ya existen procesos formales para incorporar coaching en sus programas de desarrollo. Le preguntamos qué busca en el perfil de un coach para contratarlo: «Lo que buscamos en un coach es experiencia demostrable a nivel de dirección ejecutiva», ese requerimiento contempla número de horas haciendo coaching y nivel de coachees con los que ha trabajado. También añade que es importante la formación y certificación que posea y además: «Esa experiencia puede contemplar la experiencia en consultoría y asesoría en empresas de buen nivel».



Patricio Gómez, experto en talento humano ha ocupado el cargo de Director de Talento Humano en varias empresas grandes. Cuando fue director del banco más grande de Ecuador, el coaching ejecutivo era un proceso que estaba dentro del programa de desarrollo. Patricio nos comentó que seleccionaba coaches para ejecutivos de alta gerencia: «Revisando la metodología que tiene y los resultados que ha obtenido a través de referencias, testimonios de otros clientes». Coincide con nuestra segunda hipótesis:


El coaching profesional tiene que generar resultados y para generar resultados debe contar con una metodología sólida.

«Las empresas serias que buscan alto impacto van a demandar Coaches Ejecutivos profesionales», continúa Patricio. Estamos totalmente de acuerdo, el coaching profesional está conectado con el futuro, con la necesidad de enfrentar entornos de alta incertidumbre y es necesario desarrollar nuevas competencias y nuevas ideas empresariales.


Para Velvet Morillo, el sector empresarial necesita procesos de coaching, sobre todo para desarrollar liderazgo: «El coaching ejecutivo es el único proceso que puede acompañar el desarrollo de competencias de liderazgo de forma eficiente». Claro, el líder es el responsable del futuro de su organización. Esa es nuestra tercera hipótesis:


El coach es un catalizador de la visión y habilidades de liderazgo de los managers empresariales.

En otras palabras, el coach profesional es el catalizador del aprendizaje y cambio necesario para transformar las empresas de cara a la cuarta revolución industrial. Claro, tal como lo hemos ya mencionado, muchas veces como parte de procesos integrales y de mayor alcance. Para Paul Toscano, responsable del área comercial de Business Coaching School: «Los procesos formales de coaching son un valor añadido a procesos de consultoría y capacitación, pero no es cuestión de sumar, sino de integrar, ahí está el know how».


Además, creemos que eso se debe a que la oferta de un servicio más integral, sobre todo en Latinoamérica que está recién aprendiendo sobre el coaching profesional, permite introducir el coaching sin tanta resistencia. Sin embargo, esto no es condición rígida. Pepe del Río es muy conocido en el mundo del coaching sobre todo luego de su paso por la presidencia de la IAC. Él se dedica a esta actividad desde hace muchos años y nos comentó que «hoy, tiene más trabajo que nunca», su oferta de coaching ejecutivo se hace de forma directa, es decir, le contratan clientes que requieren de sus servicios como coach.


Lo cierto es que, la demanda de coaching profesional va en ascenso, no a la velocidad que nos gustaría sobre todo por la pandemia, pero crece al mismo ritmo en que las empresas conocen los beneficios, limitaciones y condiciones del coaching. En mercados más desarrollados, como EE.UU. o Europa, la contratación de coaches profesionales se puede constatar con los niveles de facturación. Según John Maxwell, la industria del coaching recaudó más de 15 mil millones de dólares en el 2019, con un total de 7.5 mil millones de dólares solo en los Estados Unidos.


Entrevistas


La evolución del coaching


Desde otra perspectiva, Horacio Cortese, profesor del programa de certificación en Coaching Ejecutivo de Business Coaching School, nos plantea un futuro en un marco más amplio. El experto argentino en una conversación con Rina Artieda del equipo Business Coaching School, plantea una línea del tiempo en la que se puede apreciar la evolución del coaching, siempre adaptándose a las necesidades de desarrollo de las personas y organizaciones.



Video entrevista



A manera de conclusión



El coaching profesional enfrenta retos importantes. Quizá lo más relevante es consolidar el posicionamiento como un proceso serio para el desarrollo de competencias laborales y acompañar el desarrollo de las organizaciones. Para ello, debe comunicar bien los límites, alcances, limitaciones, herramientas, marcos de trabajo y marco ético que permitan garantizar resultados y coherencia con los principios sobre los que promueve el coaching.


La metodología de coaching y la experiencia son dos de los factores que deben considerarse como cardinales para que los coaches logren resultados y alcance, sobre todo en el mercado de alta gerencia que es donde más demanda se genera por ahora. José nos deja un mensaje que resume el reto que tenemos por delante todos quienes hacemos coaching profesional: «El coach profesional tiene que mantener la seriedad y orientar a las personas en lo que es realmente el coaching: Un proceso de aprendizaje no directivo para desarrollar el potencial de las personas».



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