Viktor Frankl en el coaching empresarial: Entre la inspiración existencial y las fronteras de la intervención terapéutica
- Editor Blog BCS
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En el mundo del coaching empresarial, la figura de Viktor Frankl está presente. Sus conceptos sobre la "voluntad de sentido" y la "libertad de actitud" se han convertido en pilares para motivar a líderes y equipos. Sin embargo, el uso frecuente de su legado conlleva el riesgo de desdibujar una línea crítica: la logoterapia nació como un método clínico para el tratamiento de trastornos psíquicos. Para el profesional del acompañamiento, entender estas limitaciones es el primer paso hacia una ética de excelencia.
El origen clínico: La logoterapia como psicoterapia
Es vital recordar que Frankl fundó la logoterapia como la Tercera Escuela Vienesa de Psicoterapia, diseñada para curar a través del sentido. Su enfoque se centra en la "neurosis noógena", un tipo de sufrimiento psíquico que surge del vacío existencial y la frustración de la dimensión espiritual.
En el coaching, a menudo se adoptan sus técnicas sin reconocer que, en su origen, estas buscan resolver una patología o una disfunción en la salud mental del paciente. El peligro reside en que el coach, atraído por la profundidad de la "búsqueda de sentido", termine operando inadvertidamente en el terreno terapéutico, para el cual no está facultado ni formado.
Limitaciones prácticas y riesgos de sobreextensión
La aplicación de las ideas de Frankl fuera del entorno clínico presenta fronteras claras que la academia y la psiquiatría han señalado:
La barrera de los trastornos graves: La logoterapia no es suficiente como tratamiento único para patologías donde la bioquímica o la desorganización cognitiva son determinantes, como la esquizofrenia o episodios psicóticos agudos. En estos casos, apelar a la "libertad de voluntad" puede resultar frustrante e incluso contraproducente para el individuo.
El sesgo del autoritarismo: El psicólogo existencial Rollo May advirtió que el enfoque de Frankl puede bordear el autoritarismo si el interventor (sea terapeuta o coach) intenta "dictar" o inducir cuál debe ser el sentido para el otro, en lugar de permitir un descubrimiento genuinamente autónomo.
Responsabilidad individual y factores sistémicos: Frankl enfatiza la capacidad del espíritu para elevarse sobre cualquier condición. No obstante, críticos como Lawrence Langer señalan que este enfoque puede ignorar el peso de las estructuras opresivas o ambientes laborales tóxicos, sugiriendo erróneamente que un cambio de actitud es la única solución necesaria, lo que podría derivar en una "culpabilización de la víctima".
Coaching empresarial
Ante la confusión entre "sanar" y "desarrollar", surge la necesidad de una metodología que respete la libertad del cliente sin invadir su salud psíquica. El modelo de coaching no directivo (coaching empresarial) marca una distinción fundamental con la logoterapia de Frankl.
Mientras Frankl utilizaba el diálogo socrático como una herramienta para guiar al paciente hacia el descubrimiento de valores preexistentes (un enfoque que conserva un matiz de diagnóstico clínico), el coaching no directivo se abstiene de transferir cualquier juicio, conocimiento o experiencia. En este modelo, el coach no actúa como un "especialista en sentido", sino como un facilitador de la autorreflexión que permite al líder generar su propio conocimiento tácito y estrategias de negocio desde su propia capacidad técnica,
respetando su autonomía de forma radical y no terapéutica.
¿Cómo integrar a Frankl de forma responsable?
Las ideas de Frankl para el siglo XXI son valiosas en el coaching si se utilizan de forma tangencial y consciente:
Como marco de resiliencia: Utilizar la idea del "espacio entre estímulo y respuesta" para fomentar la proactividad organizacional.
Prevención del burnout: Identificar el vacío existencial en los equipos como una señal para revisar la misión y los valores de la empresa, no como un diagnóstico médico.
Respeto al ámbito de salud: Reconocer cuándo el "sinsentido" de un cliente cruza hacia una depresión clínica o angustia patológica, momento en el que el coach debe derivar a un profesional de la salud mental.
Viktor Frankl nos plantea que el ser humano es capaz de trascender la tragedia más profunda. El reto para el coaching profesional es honrar esa grandeza humana sin caer en el reduccionismo de convertir una filosofía de supervivencia extrema en una técnica de gestión simplista. La excelencia en el coaching hoy requiere saber dónde termina el desarrollo del talento y dónde comienza la cura médica.












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