Lo acepto, me equivoqué



Marshall Goldsmith es uno de los coaches empresariales más importantes del mundo, según la revista Forbes. Psicólogo del comportamiento con algunos libros sobre coaching y desarrollo personal. En el libro What Got You Here Won't Get You There identifica algunas fallas frecuentes en las conductas de los líderes.



En Business Coaching School nos alejamos de la visión del líder mesiánico, impoluto, que no comete errores; lo hacemos porque es una imagen falsa del liderazgo empresarial. Los líderes en entornos organizacionales son personas comunes que logran resultados a través de su influencia y su capacidad de visionar rumbos nuevos. En ese sentido, son individuos que cometen errores todo el tiempo. Lo cual no significa que no pueda existir un proceso de mejora permanente, sobre todo en un momento en el que queda cada vez más claro que las conductas de los líderes marcan las conductas de sus propios equipos.


Goldsmith plantea que las fallas más frecuentes en las conductas de los líderes se pueden mejorar en la medida que seamos conscientes de ellas. Con ese objetivo elaboró una lista.


• No escuchar.

• Castigar al mensajero.

• Favoritismo.

• Excesivo uso de los prejuicios.

• Hacer comentarios destructivos.

• Hablar cuando uno está furioso.

• Ocultar información a los colegas.

• Hacer alarde intelectual.

• La necesidad de ganar a toda costa.


Y todos, de muchas maneras, algunas veces hemos cometido estos errores, incluso fuera del ámbito laboral. El problema radica en seguirlo haciendo a pesar de sus efectos, unos visibles y otros menos visibles. Por ejemplo, el no escuchar, produce un ambiente en el que la gente al poco tiempo se desmotiva, no le interesa ya aportar con soluciones porque el líder no escucha. Es un efecto que no se ve de inmediato, pero aparece.


Dos ejemplos más. Ofrecer retroalimentación en un momento de furia puede generar un resentimiento que muchas veces no se expresa, se convierte en un conflicto latente y tarde o temprano genera ruido. Así como, la necesidad de ganar a toda costa, lo cual no significa ceder siempre en el contenido, quizá si ceder en las formas. Me explico, en un diálogo experto existen siempre posiciones diversas, lo que suele generar colisión son las formas en las que expresamos esas posiciones.


Me gustaría añadir un error que no está en la lista pero que es muy importante y frecuente: no fijar límites claros. Es sin duda un error no delimitar las relaciones, cargos, incentivos, etc. Pues eso es lo que marca la interacción entre líder y equipo de trabajo. Si no se fija de manera clara, el equipo asumirá esos límites a su manera.


En todo caso, todos estos son errores sobre los que se puede trabajar empezando por una frase mágica: «Lo acepto, me equivoqué».




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